César Mallorquí

Cesar Mallorquí: “Para construir personajes atractivos hay que dotarlos de contradicciones”

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César Mallorquí Corral nació el 10 de Junio ​​de 1953, en Barcelona. Un año después se trasladó a Madrid con su familia, donde ha residido desde entonces. En su vida siempre ha sido amante de la literatura, ya que su padre, José Mallorquí Figuerola, también era escritor. Cesar ha publicado varias obras notables como “La fraternidad de EIhwaz”, “La cruz de El Dorado”, “Las lágrimas de Shiva”, “La catedral”, y muchas más. Ha recibido más de 20 premios literarios. Este curso, en tercero de la ESO hemos leído su libro “El último trabajo del señor Luna”. Por eso, hemos querido hacerle unas cuantas preguntas.

  • ¿Cuál fue tu inspiración para dedicarte profesionalmente a la escritura?

Yo diría que una doble inspiración. Por un lado, siempre he sido un gran lector, desde muy pequeño. Además, la casa de mis padres estaba llena de libros. Por otro lado, mi padre, José Mallorquí, fue el escritor español más popular de mediados del siglo pasado. Teniendo en cuenta esto, no es raro que me haya dedicado a la escritura.

  • ¿Por qué elegiste la literatura infantil y juvenil?

En parte por casualidad. Alrededor de 1994 vi en el periódico el anuncio de un premio literario, el Edebé. Escribí una novela juvenil y me presenté. No gané, pero la editorial adquirió los derechos de la novela. Al año siguiente volví a presentarme (precisamente con “El último trabajo del señor Luna”), y esa vez gané. Y así hasta ahora.

Pero hay algo más: La literatura juvenil me concede gran libertad. Puedo escribir sobre casi cualquier tema o género que prefiera. Por ejemplo, si escribiera una novela de ciencia ficción para adultos, tendría problemas para publicarla en un editorial grande o mediana, así que debería recurrir a editoriales minúsculas con muy mala distribución. Sin embargo, si escribo una novela de ciencia ficción para jóvenes, podré publicarla en cualquier editorial especializada en LIJ.

  • ¿Cuál crees que es la razón por la que tus libros enganchan tanto a los jóvenes?

Voy a ser sincero: no tengo ni idea. Me esfuerzo mucho en que lo que escribo –y sobre todo cómo lo escribo- resulte interesante. Empleo el sentido del humor. Intento crear personajes atractivos. Casi siempre baso mis historias en el misterio… Pero la verdad es que no lo sé. Supongo que no hay una, sino muchas razones.

  • ¿Cuándo quieres escribir una novela, cuál es el proceso para llegar a redactarla?  ¿En caso de quedarte sin ideas, cuál es tu fuente de inspiración para seguir la historia de un libro?

Lo primero es tener la idea inicial, que suele ser algo muy pequeño (una imagen, un tema, una anécdota…). Luego invento un argumento y unos personajes en torno a esa idea. A continuación ordeno y le doy forma al argumento (quién lo narra, por dónde empieza y acaba, qué cuento y qué oculto, etc.). Si hace falta, me documento sobre los temas que no conozco bien. Acto seguido, me pongo a escribir. Una vez finalizada la escritura, dejo pasar unos quince días y corrijo el texto; como mínimo, cuatro veces. Luego lo mando a la editorial y se pone en marcha el proceso de edición normal.

Respecto a la segunda parte de la pregunta: Nunca me quedo sin ideas mientras estoy escribiendo una novela, porque ya he imaginado todo lo importante antes de ponerme a escribir. De hecho, nunca me quedo sin ideas (tengo un cuaderno lleno de ellas). Lo que sí puede ocurrir es que me cueste encontrar una idea que, en ese momento, me interese lo suficiente como para dedicarle varios meses a escribir una novela basada en ella. En cuanto a mi fuente de inspiración: TODO. Lo que veo, lo que leo, lo que me cuentan, lo que me sucede, lo que sueño… Las ideas están en todas partes.

  • ¿Cuánto tardas en escribir una novela? 

Una novela de más o menos la extensión de “El último trabajo del señor Luna”, me lleva unos cuatro o cinco meses. Pero en el caso de otra novela mía, “La isla de Bowen”, que tiene 500 páginas, tardé un año. Depende del tamaño.

  • ¿Te has planteado llevar alguna novela tuya al mundo cinematográfico?

No es algo que dependa de mí, sino de que alguna productora se interese por mis obras. Hace unos meses firmé un contrato con una agencia que se dedica a promover novelas para convertirlas en series de TV o películas. Ya veremos.

  • ¿Alguna vez te has arrepentido, o has pensado que te habías equivocado escogiendo el camino de la escritura?

Pues sí, más de una vez. De hecho, cuando tenía 27 años decidí que era incapaz de escribir una novela, y abandoné la escritura durante once años. Luego volví a escribir, y al principio me descorazonaba muchas veces. Como suelo decir, la carrera de un escritor es un camino plagado de baches y zarzas, y en ocasiones piensas que te has equivocado y sientes la tentación de abandonar. Afortunadamente, me acabó yendo bien y ahora no solo no me arrepiento, sino que creo que es el mejor trabajo que he tenido en mi vida.

  • Hemos visto que eres un gran amante de los cómics, ¿Nunca te has planteado llegar a publicar algún cómic?

Pues no, jamás me lo he planteado. Y es curioso, porque he escrito guiones de cine, de TV o de radio, pero nunca de cómic. Y los cómics, en efecto, me encantan… No sé por qué, pero el caso es que nunca se ha dado la ocasión. A lo mejor algún día lo hago.

  • ¿De dónde surgió la inspiración para redactar el libro: “El último trabajo del señor Luna”?

A mí no me gusta escribir sobre héroes de una pieza, sobre machotes (o machotas) que lo resuelven todos sin despeinarse. Prefiero escribir sobre personas normales que se ven envueltas en líos tremendos. La cuestión es, ¿cómo una persona normal se mete en un problema enorme?

Hace muchos años, cuando mis hijos eran pequeños, en mi casa trabajaba una asistenta boliviana llamada Florinda Chambi. Hablaba frecuentemente con ella y me contaba historias de su país. E inevitablemente me habló del narcotráfico.

Entonces se me ocurrió la idea: En la casa de un chico normal de clase media (que se llama Pablo, como mi segundo hijo) comienza a trabajar una asistenta que está amenazada por un narcotraficante boliviano… Y, bueno, de ahí salió todo.

  • El personaje del señor Luna nos ha parecido muy atractivo. ¿Cómo construyes personajes tan interesantes y complejos?

Los personajes inmorales, malos, suelen ser mucho más atractivos que los buenos. La razón es sencilla: una persona es buena porque cumple las reglas, mientras que una persona mala las rompe. Y romper las reglas es más interesante que dejarlas como están. Además, los buenos suelen ser de una pieza, no ocultan ningún trasfondo; pero los malos tienen recovecos, claroscuros, son complicados y representan lo prohibido, que es muy atractivo. Ojo, estoy hablando de ficción, de literatura, no de la vida real.

Como es lógico, para que el personaje resulte atractivo no basta con que sea malo. Ha de ser complejo, con contradicciones y múltiples facetas. Puede que carezca de moral, pero será inteligente, o encantador, o culto y sofisticado, o tendrá un gran sentido del humor… En el mundo real, ocurre con frecuencia que las personas malas, si son inteligentes, no parecen malas, sino todo lo contrario.

  • ¿Y cómo definirías a Luna?

Luna es malo; es un asesino a sueldo, mata a gente. Pero también es inteligente, hábil, duro, con sentido del humor, seguro de sí mismo. Tacho Coronado también es malo, pero insoportable, vanidoso, cruel y desagradable; no tiene el menor atractivo (me esforcé mucho en que fuera lo más repugnante posible). Pero es que Tacho no tiene contradicciones (es demasiado tonto para tenerlas), no es interesante. Es malo y ya está.

Y algo importante: Luna se regenera, adquiere una conciencia y salva a los protagonistas. Si Luna hubiese matado a doña Flor y a Samara, no habría sido tan atractivo, ¿verdad? En resumen, contestando a la pregunta: para construir personajes atractivos, malos o buenos, hay que dotarlos de contradicciones y una personalidad con muchas facetas.

J.A i I.T

Redactors juniors

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